EL FIN DE LA HISTORIA LILIANA HEKER PDF

Blog de literatura: historias cortas, cuentos cortos, entrevistas literarias… Cuento de Liliana Heker: La fiesta ajena Liliana Heker. De alguna manera, los grandes libros han dejado una marca en la sociedad, en el mundo. Es una fiesta de ricos. Y estoy invitada porque Luciana es mi amiga. Hizo una pausa—. Tomaban la leche en la cocina y se contaban secretos.

Author:Dadal Shaktigul
Country:Republic of Macedonia
Language:English (Spanish)
Genre:Relationship
Published (Last):26 July 2018
Pages:165
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ISBN:283-7-43529-965-3
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El fin de la historia; Buenos Aires, Alfaguara En Argentina, desde mediados de los aos ochenta y casi inmediatamente despus de la cada del rgimen militar que domin al pas por casi una dcada , han ido apareciendo numerosos textos que intentaron una reflexin sobre las causas y la naturaleza de la violencia de esos aos desde diversas perspectivas polticas.

Desde la investigacin periodstica a la investigacin histrica, pasando por muy diversas formas de ficcin, podra decirse que ha habido un intento colectivo de reconstruir y explicar los eventos que abarcan desde la corta presidencia de Cmpora , al ltimo gobierno de Pern y al golpe militar. Tanto en los textos que han querido definirse como estrictamente literarios como en aquellos que se presentan como documentales, el lenguaje parece resistirse a narrar ese doloroso perodo.

Cmo representar esos eventos es problemtico. Los lmites entre Literatura e Historia se vuelven vagos; se esfuman porque toda reflexin conduce, quirase no, a la bsqueda de posibles significados. En palabras de Haydcn White, puesto que se representan eventos, la forma en que sean narrados inscribir en ellos un sistema de significacin histrica. Pero qu significado darles? Cul sera la forma narrativa adecuada para acontecimientos cuyas consecuencias todava no han dejado de sentirse y que afectaron a, por lo menos, dos generaciones de argentinos?

En este sentido, podra pensarse en El fin de la historia de Liliana Heker como un texto paradigmtico. Basado en hechos reales, en el mismo se mezclan la memoria, la biografa, el testimonio y la ficcin histrica. La novela est dividida en catorce captulos a lo largo de los cuales se van desgranando relatos ofrecidos por voces narrativas que se interrumpen y comentan mutuamente, creando una narracin fragmentaria y dispersa que, sin embargo, se sostiene con una slida armazn estructural.

La propia narradora seala, desde el inicio, las dificultades que encuentra al enfrentarse con los materiales de que le provee la Historia: La historia continuamente se le modifica, se le vuelve esperanzada, o aventurera, o trgica, por eso ahora mismo, rodeada de fotos algo ajadas INTI N y conmovida por un impulso arrasador pero carente de derrotero, aora, entre otras cosas que aora, ese estado de gracia o de fe de la tarde en el caf Tiziano, cuando por segunda?

Que todava no era del todo la que fue armando despus. Y mucho menos sta p. La primera de ellas es la memoria y la autobiografa de la infancia y adolescencia de Liliana Heker en la novela, Diana Glass y de dos de sus amigas Leonora Ordaz y Celina Belch. La historia que "se le ocurri contar"; la biografa que intenta explorar las causas de las diferentes evoluciones ideolgicas e intelectuales de tres amigas de infancia que participan activamente en poltica, que se afilian al Partido Comunista, que cantan canciones de la Guerra Civil Espaola.

Tres adolescentes que leen vorazmente, y con idntico entusiasmo y pasin, a Emilio Salgari, a Romain Rolland, a Chejov, a Makarenko y a Marx, entre otros.

La narradora se pregunta: en cul de esos libros aprendimos la rebelda? Cul nos dijo en el odo, slo a nosotros, que hay hombres que oprimen a otros hombres y que eso no est bien, eso no est bien? Qu fue? En especial, Leonora, que, en los cariosos recuerdos de Diana, es la figura arquetpica de su generacin: la bellsima hija rebelde de un intelectual del liberalismo, que pasa del comunismo a la Fraccin un grupo de jvenes que se separ del PC a mediados de los sesenta y de ah a Montoneros, donde se convierte en una importante dirigente hasta que, finalmente, es secuestrada y dada por muerta.

Y del otro lado, las bsquedas intelectuales de Diana, sus experiencias como escritora y en un taller literario. Desde esta perspectiva, se narra la angustia de no poder definir la actividad intelectual sino en trminos puramente polticos. Esto, a su vez, da toda una nueva dimensin a su solidaridad con Leonora, que se apoya mucho ms en la lealtad a su persona y a su familia, que en seguir causa poltica alguna.

Y otro ingrediente en la memoria. El relato de los amores emblemticos de Leonora y su condiscpulo en Ciencias Exactas, un apuesto joven judo que ser su marido, Fernando Kosac.

Si se quiere, la biografa poltico - ideolgica de esa generacin. Sin embargo, esa es la historia que la narradora no puede contar, el relato incompleto, sin datos ciertos o comprobables, la historia que se niega a ser narrada y que Diana discute con sus compaeros de taller literario. La segunda historia es la copia del testimonio de la desaparicin de Leonora en , recogido por la narradora en diversos encuentros con ella catorce aos despus de ese hecho.

Ese relato ser hccho por la propia Leonora a una Diana todava sorprendida de verla viva, tras un encuentro casual. Instaladas en los cmodos sillones de cuero rojo de la confitera Richmond de la calle Florida, Leonora da inicio a un relato que la narradora transcribe desde la aparente objetividad de la tercera persona del singular.

La historia de Leonora es la nica parte de la novela en que la voz de la narradora parece distanciarse del texto y en el cual, la memoria y la biografa ccden lugar a una minuciosa narracin de los hechos. Ese segundo relato, intercalado con los otros, opera como el negativo del primero: es su exacto opuesto y lo desdice. En su lenguaje desapasionado, corrodo de vocabulario militar, lo que orgullosamente cuenta Leonora viene a llenar los espacios ciegos del relato inicial de Diana.

Es la historia que, durante aos, se le escapaba y ocultaba, la incgnita que, una vez despejada, vendra a llenar los interrogantes abiertos en el primer relato: qu haba sucedido realmente con Leonora despus de su secuestro. Esa historia no es desconocida para un lector que sepa algo de la poltica argentina de esos aos o para quienes tengan un cierto conocimiento de los relatos testimoniales y de los trabajos documentales publicados al terminar la dictadura.

En esos textos la figura de Leonora aparece bajo su nombre real y con una perspectiva nada nostlgica de los hechos. No dudamos que, desde una perspectiva crtica, es siempre riesgoso pensar que las series literaria e histrica pueden cruzarse sin generar serios cuestionamicntos a la capacidad de esas operaciones. Sin embargo, una lectura en este sentido es casi insoslayable, no slo porque el texto est cargado de guios que sealan la voluntad de ficcionalizar los hechos por ejemplo, la narradora decide que su ex amiga es un personaje interesante para una novela y que la llamar Leonora sino porque, adems, la voz de la narradora tiende a sealizar los momentos en los cuales ingresan al texto materiales extradicgticos que se incorporan a todos los niveles de la novela como por ejemplo, mantener los alias reales de los torturadores, una clara sealizacin de eventos histricos a travs de referencias a eventos clave, la cita de consignas polticas, etc.

Las definiciones de qu es ficcin y qu literatura se borran en la medida en que la memoria de Diana se enfrenta a lo que "realmente" sucedi y opera de catalizador en el relato. Al principio, las versiones de Leonora y Diana son coincidentes: es la narracin de la desaparicin y la tortura. Pero a medida que el relato avanza, Diana se enfrenta a una mujer que desconoce y que no cuadra con el personaje Leonora que viva en su imaginacin y que es presentada en las biografas.

Lo que sigue es el entramado oculto, no slo de la traicin sino de la filiacin de Leonora al proyecto masserista, del cual se convierte en artfice ideolgico. Contndole el encuentro a otro personaje, Diana dice: Cuid esa historia por aos, entiende lo que le quiero decir, la proteg de todo mal para que nada por debajo de nuestro sueo pudiera daarla. Y un buen da me top cara a cara con la protagonista. Se imagina bien la escena? De pronto estaba ah con su sonrisa inalterable hasta la repugnancia, sentada ante mis ojos en una mesa en la Richmond y hablndome del proyecto popular de un Almirante y de sus arrullos de torcaza con un torturador p.

La destruy para siempre" p. Ese doble juego entre realidad y memoria y entre historia y ficcin, permite la articulacin de la tercera historia que se relata: la historia de cmo se concibi esa novela sobre el herosmo revolucionario y las bsquedas intelectuales de los setenta, y de las dificultades en escribirla, dada la imposibilidad de "develar el significado de estos actos mnimos, aparentemente ahistricos, que sin embargo interceptan la Historia y la desvan hacia un curso imprevisible" p.

Por eso, la narradora abre y cierra la novela sobre las mismas preguntas Cmo narrar la infamia y la traicin? Cmo narrar los sueos y el herosmo de una generacin? Pero sobre todo es posible hacer literatura con los materiales dispersos de la memoria y con la contundencia de los hechos de la Historia?

Ya en el inicio, la narradora seala: El disparate se mete en la historia. Nada ms cierto. Se le meta en la Historia, perversamente impeda que afrontase lo puramente histrico pese a su decisin de que slo lo histrico tena sentido p. Esa ordenada cacofona del discurso es la que, finalmente, dar significacin al relato. Por cierto el relato no intenta de ningn modo develar la "verdadera historia" o la "verdadera naturaleza" de los hechos.

Sin embargo, en ese doble relato de idealismos absolutos y traiciones abyectas, se abre un espacio donde es posible reconstruir, si no los eventos mismos, las series internas de significados que a travs de ellos puede formularse. Si ella no puede ver bien y lo sabe, por qu insistir en la distorsin: aduca que lo poco que vale la pena de ser visto en detalle acaba acercndose a uno o uno a la cosa y que, por otra parte, la visin del miope no slo tiene el privilegio de ser polismica: adems resulta incomparablemente ms bella que la del humano normal [ Porque, en el fondo, la novela no pretende establecer parmetros de absoluto, de bien o mal, de revolucionarios o traidores, sino salirse de las explicaciones sencillas del "mundo con signos" para el que ella y otros estaban formados.

La imposibilidad de dar un signo cualquiera a esos hechos, sobre todo, apunta a la incertidumbre de los aos noventa. Y es posible que este texto sea, precisamente, eso: no la historia que debi suceder, sino la que fue.

Silvia G. Kurlat Ares.

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