ALUCINOGENOS Y CHAMANISMO PDF

San Francisco D. Carretera Picacho-Ajusco ; Mxico, D. ISBN Impreso en Mxico PREFACIO TENGO la esperanza de que las pginas siguientes demuestren algo de la interrelacin esencial entre naturaleza y cultura entre qumica, disposicin mental y contexto social e histrico en el uso de las plantas alucinognicas y otras sustancias psicoactivas por distintos pueblos de todo el mundo. Obviamente, muchas reas significativas de investigacin en la psicofarmacologa y la etnobotnica, al igual que algunas interesantes y an poco comprendidas "tcnicas del xtasis" no qumicas, han tenido que ser desatendidas en favor de un tratamiento profundo de otras de un inters ms general. Adems, sta es una historia que no ha terminado: "nuevos" alucingenos botnicos y otras sustancias psicoactivas naturales algunas que quiz nunca se han explotado culturalmente, otras hace mucho olvidadas por los pueblos que antes las usaron, y otras ms que han sido ocultadas exitosamente a los ojos entrometidos de los extraos durante siglos an ahora se estn descubriendo, describiendo y experimentando cientficamente. Varias ms esperan una identificacin botnica y farmacolgica que rebase los trminos indgenas bajo los que aparecen en la literatura etnohistrica o en los relatos de viajeros y etngrafos.

Author:Dak Dor
Country:Slovenia
Language:English (Spanish)
Genre:Health and Food
Published (Last):22 December 2016
Pages:290
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San Francisco D. Carretera Picacho-Ajusco ; Mxico, D. ISBN Impreso en Mxico PREFACIO TENGO la esperanza de que las pginas siguientes demuestren algo de la interrelacin esencial entre naturaleza y cultura entre qumica, disposicin mental y contexto social e histrico en el uso de las plantas alucinognicas y otras sustancias psicoactivas por distintos pueblos de todo el mundo.

Obviamente, muchas reas significativas de investigacin en la psicofarmacologa y la etnobotnica, al igual que algunas interesantes y an poco comprendidas "tcnicas del xtasis" no qumicas, han tenido que ser desatendidas en favor de un tratamiento profundo de otras de un inters ms general.

Adems, sta es una historia que no ha terminado: "nuevos" alucingenos botnicos y otras sustancias psicoactivas naturales algunas que quiz nunca se han explotado culturalmente, otras hace mucho olvidadas por los pueblos que antes las usaron, y otras ms que han sido ocultadas exitosamente a los ojos entrometidos de los extraos durante siglos an ahora se estn descubriendo, describiendo y experimentando cientficamente. Varias ms esperan una identificacin botnica y farmacolgica que rebase los trminos indgenas bajo los que aparecen en la literatura etnohistrica o en los relatos de viajeros y etngrafos.

Incluso en cuanto al Mxico indgena y la Amazonia, cuya extensa farmacopea psicoactiva ha sido relativamente bien estudiada, todava no conocemos la identidad de varias especies usadas en los rituales nativos, en la prehistoria o en la actualidad, ni tampoco comprendemos an con plenitud el papel farmacolgico o cultural de los elementos que se agregan conocimientos generosamente, ya fuera para identificar temas de plantas esotricas en el arte precolombino o para esclarecer problemas botnicos o farmacolgicos que surgieron en el campo de estudio.

El profesor Schultes tambin ley mi manuscrito para una mayor precisin botnico-farmacolgica, pero obviamente l no es responsable de mis deficiencias. Albany, N. Marzo, De hecho, en la opinin de autoridades tales como Richard Evans Schultes, director del Museo Botnico de Harvard, precisamente la funcin de esos agregados a los compuestos alucinognicos es la que representa uno de los desafos ms excitantes para el investigador moderno del fenmeno psiquedlico en las sociedades indgenas.

Es claro entonces, que todava hay un mundo por descubrirse. Incitamos al lector preocupado a que contine al da con las publicaciones etnobotnicas ms especializadas y la creciente bibliografa sobre la bioqumica cerebral y las exploraciones cientficas y humansticas en los usos y abusos de estados alternos de conciencia.

En particular, me gustara expresar mi gratitud al doctor Johannes Wilbert, profesor de Antropologa y director del Centro Latinoamericano de la Universidad de California en Los ngeles; al doctor Weston La Barre, profesor de antropologa James B.

Duke de la Universidad Duke; y a R. Estoy agradecido personal y profesionalmente a Richard Evans Schultes, quien nunca dej de ofrecerme su tiempo y sus 1 Por ejemplo, los trabajos, a punto de publicarse, de una conferencia acerca de los estados alternos de conciencia, patrocinada en por el Consejo de Abuso de Drogas; y dos publicaciones previas del mismo Consejo: Altered States of Consciousness y "High" States: A Begtnning Study, por el doctor en medicina Norman E.

Zinberg Una sera el descubrimiento, en ese mismo ao. Otra sera la identificacin de las semillas de la virgen o quiebraplatos como el alucingeno sagrado de los aztecas, ololiuhqui, en , y el sorprendente hallazgo, casi veinte aos despus, de que sus elementos activos estn relacionados estrechamente con los derivados del cido lisrgico. An otra sera la definicin que R.

Wasson hizo del soma como el hongo psicotrpico amanita muscaria Estos avances han ido de la mano con el descubrimiento, durante los ltimos aos, de que los alucingenos botnicos ms importantes estn relacionados en su estructura con los componentes biolgicamente activos que se dan naturalmente en el cerebro. Por ejemplo, la psilocibina y los alcaloides psicoactivos de las semillas de la virgen son derivados de la indol-triptamina y por tanto resultan similares en estructura qumica a la serotonina 5-hidroxi-triptamina ; a su vez, la mescalina est relacionada con la noradrenalina.

Adems, se ha visto que la norepenefrina del cerebro corresponde estructuralmente al cido cafeico, derivado de elementos qumicos hallados en diversas plantas, inclusive en los 13 mente con los alucingenos de los indios del Nuevo Mundo. Por tanto, ahora sabemos que los sistemas qumicos activos en el cerebro humano son parientes cercanos de las sustancias que promueven el crecimiento en las plantas, incluyendo varias que son poderosamente psicoactivas.

Uno de mis momentos culminantes favoritos es la "conversacin interdisciplinaria" de entre el etnobotnico Richard Evans Schultes y el antroplogo Weston La Barre, que ha contribuido a fijar todo el fenmeno psiquedlico en un marco cultural-histrico e ideolgico, y le ha dado una profundidad de tiempo que tericamente se remonta hasta el Paleoltico.

Schultes y La Barre no eran de ninguna manera ajenos al problema, ni el uno al otro. Schultes ha sido, desde hace mucho tiempo, la autoridad ms reconocida en los alucingenos del Nuevo Mundo; y La Barre, el erudito principal de la antropologa y la psicologa de la religin, autor, entre otras obras, de The Peyote Cult , , , un estudio clsico acerca de la religin del peyote entre los indios de Amrica del Norte. De hecho, el peyote fue lo que, originalmente, los relacion, cuando en , Schultes, entonces un estudiante avanzado de biologa en Harvard, acompa a La Barre, candidato a un doctorado en Yale, a la reservacin kiowa de Oklahoma para realizar una investigacin de campo acerca de la naturaleza y la cultura del peyote.

La "interrogante estadstica" provena de Schultes: cmo va uno a explicarse la notable anomala entre el gran nmero de plantas psicoactivas conocidas por los primeros americanos, que haban descubierto y utilizado de ochenta a cien especies diferentes, y el nmero mucho menor no ms de ocho o diez que como es sabido fueron empleadas en el Viejo Mundo? Desde un punto de vista estrictamente botnico se esperara que lo contrario fuese cierto: el Viejo Mundo tiene ms masa terrestre que el Nuevo; su flora es al menos tan rica y tan variada, y contiene la misma cantidad potencial de plantas alucinognicas; la humanidad o la protohumanidad ha vivido all durante millones de aos mientras que en Amrica data de unas cuantas decenas de miles y ha tenido inconmensurablemente ms tiempo para explorar su contorno y para experimentar las distintas especies.

Dadas estas circunstancias, concluy Schultes, la respuesta difcilmente poda ser botnica, tena que ser cultural. As es, replic La Barre. El inters de los indgenas 15 americanos por las plantas alucingenas est ligado directamente a la supervivencia en el Nuevo Mundo de un chamanismo esencialmente paleomesoltico eurasitico que los antiguos cazadores de grandes animales llevaron consigo del Asia nororiental, y que result ser la base religiosa de los indios americanos.

El chamanismo se encuentra profundamente arraigado en las experiencias extticas, visionarias, y los primeros indgenas americanos, al igual que sus descendientes fueron, por as decirlo, "programados culturamente" para una exploracin consciente del medio ambiente a fin de buscar los medios de obtener el estado que deseaban.

La hiptesis de La Barre consisti entonces en que: 1 el uso magicorreligioso de las plantas alucinognicas por los indios americanos representa la supervivencia de un antiqusimo estrato chamanista paleoltico y mesoltico, y que el ancestro directo probablemente sea una forma arcaica de los cultos chamanistas euroasiticos de la amanita muscaria, que sobrevivi en Siberia hasta el siglo actual, y 2 que mientras profundas transformaciones religiosas y socioeconmicas produjeron la erradicacin del chamanismo exttico y del conocimiento de los hongos intoxicantes y de otras plantas en la mayor parte de Eurasia, un conjunto muy distinto de circunstancias favoreci la supervivencia y la elaboracin de stas en el Nuevo Mundo.

Tales discernimientos a los cuales el trabajo de Wasson sobre la sagrada amanita muscaria, de Eurasia. Estos discernimientos son, creo, tan fundamentales para 16 la comprensin de los alucingenos tradicionales que I ser apropiado desglosarlos con mayor detalle para que sirvan de introduccin a los temas que trata este libro. La edad de esas primeras migraciones es un tema que an se discute. Abundan las fechas de radiocarbn de sitios de ocupacin palco-indgenas en Amrica del Norte y del Sur que se encuentran entre estos dos extremos.

Y sabemos que desde hace poco menos de hace diez mil aos ya haba gente prcticamente en todo el Nuevo Mundo, desde el extremo norte hasta la Tierra de Fuego. Tambin sabemos que los primeros americanos se sostenan a base de cazar enormes animales ya extintos, especialmente mamuts, mastodontes, perezosos gigantes, camellos y caballos del Pleistoceno, as como animales pequeos y plantas silvestres; y que su tecnologa y sus adaptaciones generales se parecan en gran medida a las de sus contemporneos en medios comparables de Eurasia.

En otras palabras, cualquiera que haya sido el nivel de complejidad tecnolgica, estos primeros americanos se desplazaron e interactuaron recprocamente con un universo ideacional y no slo fsico, posiblemente con slo una estrecha lnea divisoria entre estos dos planos esenciales que se encuentran todava en culturas de cazadores y en otros sistemas tradicionales que sobreviven. Quiz no es excesivo decir que el misticismo, o la religin, siempre ha sido un aspecto fundamental de la condicin humana, cuyos principios se remontan probablemente hasta los albores primitivos de la autoconciencia.

Pero los primeros americanos difcilmente podran considerarse como "primitivos". Por el contrario, el escaso material seo antiguo de que disponemos nos muestra que en realidad eran modernos homo sapiens, que variaban del tipo asitico-caucsico al mongoloide no especializado, y que por lo general se parecan a los pueblos indgenas de la actualidad. Los ancestros directos de los indios americanos fueron, pues, el producto no slo biolgico sino intelectual de cientos de miles de aos de evolucin humana en Asia hasta llegar a un tipo moderno, y puede asumirse que habran compartido con otras poblaciones asiticas un sistema simblico y ritual bien desarrollado junto a otros aspectos religiosos que se originaron y se adaptaron a su forma de vida de cazadores y recolectores de alimentos vegetales silvestres.

En el centro de la religin chamanista se yergue la personalidad del chamn y la experiencia exttica que es slo suya en su papel crucial como adivino, visionario, mago, poeta, cantante, artista, profeta de la cacera y del clima, preservador de las tradiciones y curandero de enfermedades corporales y espirituales.

Con espritus ayudantes o familiares, el chamn es preminentemente el guardin del equilibrio fsico y psquico del grupo, por el que intercede en las confrontaciones personales con las fuerzas sobrenaturales del supermundo y del submundo, pues l se ha instruido en esa geografa mstica a travs de su crisis de iniciacin, entrenamiento y trance exttico.

A menudo aunque no siempre y en todas partes, el sueo exttico del chamn ha implicado el uso de alguna planta sagrada alucinognica, con la creencia de que contiene un sobrenatural poder transformador en y por encima de la fuerza vital o "sustancia del alma", que en los sistemas religiosos animista-chamanistas habita en todos los fenmenos naturales, incluyendo aquellos que nosotros clasificaramos como "inanimados".

No hay duda de que el chamanismo tiene una gran antigedad: las evidencias arqueolgicas sugieren, por ejemplo, que algo muy semejante a las religiones chamanistas de cazadores modernos ya se hallaba presente entre los neanderthales de Europa y Asia hace 19 18 ms de 50 mil aos. En una cueva en Shanidar, en el norte de Iraq, los arquelogos descubrieron grupos de polen de ocho clases de plantas florales junto a un esqueleto adulto, masculino.

Los restos de la planta originalmente concebida como la expresin del amor y la preocupacin de los sobrevivientes por el familiar fallecido, y como prueba del alto desarrollo espiritual de los neanderthales en realidad pudieron haber sido parte del equipo medicinal del chamn curandero.

No menos de siete de las ocho especies representadas por los granos de polen en las tumbas han sido identificadas ahora por el famoso palinlogo francs A. LeroiGourhan como pertenecientes a plantas que an juegan un papel prominente en curaciones a base de yerbas en la misma rea y en el Viejo Mundo- achillea, cuyo nombre anglosajn "yarrow" mil en rama, mil hojas significa "curandero"; althea, o malva loca, cuyo nombre griego igualmente significa "curandero"; senecio, uno de cuyos nombres corrientes anglosajones "groundsel" zuzn, hierba cana significa "tragaps"; y ephedra, cola de caballo, un gnero que contiene el conocido estimulante nervioso efredrina.

En palabras del arquelogo Ralph S. Solecki, de la Universidad de Columbia, quien excav las cavernas funerarias de Shanidar, de 60 mil aos de antigedad, la presencia de tantas plantas de probado valor medicinal, en una de las tumbas cuando menos da lugar a la "especulacin acerca del alcance del espritu humano de los neanderthales" Solecki, Es ciertamente tentador especular que si esos neanderthales, de quienes Solecki y otros eruditos ahora creen que se hallan en la lnea directa de evolucin de la humanidad moderna, disponan de conocimientos de tantas plantas medicinales efectivas, probablemente pudieron estar familiarizados con alguna de la flora psiquedlica de la regin.

Esta posibilidad se vuelve ms factible en cuanto que el reno mismo, con el cual el hombre, primero como cazador y despus como domesticador, ha vivido en una relacin ntima durante decenas de miles de aos, tiene una cierta relacin intrigante con el hongo alucinognico amonita muscaria, incluso hasta el punto de la enervacin.

Este fenmeno difcilmente pudo pasar desapercibido para los pueblos paleo-eurasiticos de hace muchos aos, as como en realidad impresion a las tribus recientes de Siberia vase el captulo xm. Aunque deben de haber posedo medios ingeniosos para protegerse de los rigores del contorno rtico, comparables a los de los esquimales y de otros pueblos del norte, los primeros inmigrantes del Asia nororiental pueden en verdad ser llamados "primitivos" debido a su inventario tecnolgico.

Pero no debemos caer en el error comn de equiparar la complejidad tecnolgica con la capacidad intelectual. Por el contrario, cuando han sido estudiadas a fondo, como muy pocas lo han sido las culturas intelectuales de algunos de los pueblos materialmente menos complejos los hombres-arbusto de frica, los aborgenes australianos, los cazadores del rtico o de los bosques tropicales, o los indgenas "primitivos" preagrcolas de California, por ejemplo , han demostrado que rivalizan en complejidad metafsica y en imaginera potica con algunas de las ms grandes religiones institucionalizadas.

Adems, como Schultes y otros han sealado a menudo, los ms "primitivos" recolectores de alimentos poseen sofisticados y efectivos sistemas tradicionales de clasificacin del medio ambiente natural, y algunos de ellos hace mucho tiempo descubrieron cmo preparar complejos compuestos farmacolgicos y teraputicos que el mundo industrializado 21 20 tuvo a su disposicin slo desde el nacimiento de la bioqumica moderna. Despus de todo, los indgenas mexicanos y peruanos experimentaron los efectos de los otros mundos de la mescalina miles de aos antes que Aldous Huxley.

Ningn sistema, por muy conservador que sea, y la religin lo es extraordinariamente, es esttico, y mucho de lo que encontramos en las religiones de la Amrica indgena fue obviamente elaborado in situ despus de mucho tiempo, en el contexto de la adaptacin a las relaciones cambiantes del medio ambiente.

No obstante, se pueden demostrar, tantas similitudes fundamentales entre los elementos sustanciales de las religiones del Nuevo Mundo aborigen y los de Asia que casi con seguridad, al menos en sus bases, los sistemas simblicos de los indgenas americanos ya estaban presentes en el mundo ideacional de los inmigrantes originales del Asia nororiental. Segn el desarrollo de la hiptesis original de La Barre, mientras en un principio Asia y Europa compartieron esta concepcin chamanstica, la Revolucin Neoltica y los subsecuentes desarrollos socioeconmicos e ideolgicos fundamentales, a menudo cataclsmicos en su naturaleza, produjeron hace mucho tiempo cambios profundos en las viejas religiones e incluso su supresin total aunque las antiguas races chamansticas an son aqu y all visibles incluso en las iglesias institucionalizadas.

En el Nuevo Mundo en contraste, la forma ancestral de vida caza y recoleccin alimentos , y las creencias y rituales religiosos adaptados a ella, persistieron en el tiempo y el espacio por una extensin mucho mayor que en el Viejo; y, adems, la base fundamental chamanstica fue mucho mejor preservada, aun en las religiones agrcolas de las grandes civilizaciones que surgieron en Mesoamrica y en los Andes, al igual que en las sociedades de cultivo ms sencillas.

De hecho, las dos situaciones ni siquiera son comparables. Hay muchas razones histricas para esta diferencia, pero una que debe subrayarse es que antes de 23 el derecho del individuo para transformar su conciencia con cualquier medio que deseara.

Weil ha argumentado que "el deseo de alterar peridicamente la conciencia es un impulso innato, normal, anlogo al hambre o al impulso sexual" pgina Mientras que las drogas constituyen solamente un medio para satisfacer este impulso, Weil sostiene que, no obstante, esta necesidad biolgica e innata en contraposicin a la condicionada socioculturalmente de la psique de tener periodos de conciencia no-ordinaria es la que importa en el uso casi universal de intoxicantes por pueblos de todo el mundo, en cualquier punto de complejidad cultural, y aparentemente en todos los periodos de la historia humana.

Weil puede tener razn; ciertamente establece un persuasivo caso de interrelacin cultural en cuanto a que el deseo de estados temporales de conciencia alterada se encuentra enclavado en la estructura neurofisiolgica del cerebro y no en el condicionamiento social. Pero aunque esta hiptesis pueda ser razonable, por el momento tiene que quedar como evidencia circunstancial. Por otra parte, la proposicin de La Barre de que los primeros americanos deben haber trado su fascinacin por la flora psiquedlica desde su tierra natal en Asia, como una funcin del chamanismo visionario y exttico, ahora parece confirmada por la arqueologa prehistrica las hiptesis de La Barre y de Weil no son, por supuesto, mutuamente excluyen tes.

En el Nuevo Mundo era caracterstica general, incluso en las civilizaciones indgenas estratificadas, militaristas y expansionistas, que si la conquista de un grupo por otro llegaba a afectar la religin, tpicamente resultaba en acrecentamiento o en sntesis ms que en persecucin, supresin y conversin forzadas.

Estas bendiciones de la vida civilizada tuvieron que esperar la llegada de los europeos. Sin idealizar indebidamente la verdadera situacin, en especial en lo que finalmente vinieron a ser aspectos no adaptables de religiones como la de los aztecas, es correcto decir que la mayora de indgenas del norte al sur, y a travs de toda la prehistoria, parece haber valorado sobre todas las cosas la libertad individual de cada persona para determinar su propia relacin con las fuerzas invisibles del universo.

En muchos casos este proceso de determinacin inclua la confrontacin personal con esas fuerzas en el trance exttico, a menudo con el auxilio de plantas a las que se les confera poderes sobrenaturales. Significativamente, no existe un atisbo de evidencia de que esta antigua situacin haya sido afectada en lo fundamental por el surgimiento de burocracias polticas y religiosas, o de que llegara a ocurrir que estas burocracias ejercieran un poder policiaco sobre 24 Lo que hace particularmente interesante a esta proposicin es que la evidencia concierne a uno de los pocos alucingenos fisiolgicamente nocivos aunque no adictivos que emplearon los indgenas americanos.

Como la genista canariensis, una yerba importada de las islas Canarias en el siglo xrx, cuyas pequeas flores amarillas ahora las fuman ritualmente los chamanes yaquis del norte de Mxico, las semillas de la sophora secundiflora contienen un alcaloide quinolizidino altamente txico llamado cistina. En dosis altas, la cistina es capaz de causar nusea, convulsiones, alucinaciones, e incluso la muerte por fallas respiratorias Schultes, a.

A pesar de estas obvias desventajas, la sophora parece ser uno de los alucingenos ms viejos y que ms tiempo han vivido en el Nuevo Mundo; al menos es el primero del cual tenemos pruebas directas y sustentadas.

Histricamente, estas potentes semillas fueron el foco de un extenso complejo de sociedades medicinales, extticas, visionarias y chamansticas entre las tribus de las llanuras sureas de los Estados Unidos, hasta que en las ltimas dcadas del siglo xrx la sophora fue remplazada finalmente por el cacto del peyote, ms benigno, y los cultos de la semilla roja fueron suplantados por la nueva religin sincretstica del peyote que eventualmente adoptaron mil indios, desde el Ro Grande en Texas hasta las llanuras canadienses, como Iglesia Nativa Americana.

La primera mencin europea de la sophora secundi26 flora se remonta a , cuando Cabeza de Vaca mencion las semillas como un objeto de trueque entre los indios de Texas. Pero su historia puede extenderse hasta los principios mismos del asentamiento en el sudoeste de los primeros cazadores que descendan del norte. El laboratorio de radiocarbn de la Smithsonian Institution ha confirmado ahora que la alucinognica semilla de mescal se hallaba bien integrada no slo en la cultura preagrcola del Oeste Arcaico o Cultura del Desierto, desde sus pocas ms tempranas hasta el ao mil despus de Cristo sino que ya era conocida y empleada por los indgenas del Paleoltico desde finales del anterior periodo de caza de los grandes animales durante el Pleistoceno, hace diez u once mil aos, no mucho despus del cese de la ltima de las inmigraciones continentales a partir de Asia Adovasio y Fry, En ltima instancia, sta es una fuerte evidencia circunstancial que favorece la hiptesis de La Barre acerca de las races paleolticas del complejo alucinognico en Amrica.

Varios depsitos de semillas de sophora. En Frightful Cave, la primera huella de la sophora se remonta al a. Las semillas tambin fueron encontradas en estratos culturales posteriores hasta el abandono del rea. En Fate Bell Shelter, en el rea de la Reservacin Amistad, Trans Pecos, Texas una regin rica en antiguas pinturas rupestres chamansticas , las semillas narcticas 27 de sophora secundiflora y de ungnadia speciosa fueron encontradas en todos los niveles desde aos a.

Sin embargo, las fechas de radiocarbn del Bonfire Shelter fueron de un enorme inters. Este bien estudiado refugio de rocas dio semillas de sophora desde su estrato ocupacional ms bajo, conocido como la Gama de Huesos II, que se remonta del al a.

En realidad, las semillas alucinognicas fueron halladas junto a puntas de proyectiles tipo Folsom y Plainview y con huesos de enormes y extintas especies del bisonte del Pleistoceno, bisan antiquus.

Es ciertamente notable que, en apariencia, un solo alucingeno, la semilla de sophora, haya disfrutado de un reino ininterrumpido de ms de diez mil aos desde el noveno milenio A.

Todo esto es ms extraordinario en cuanto que de todos los muchos alucingenos nativos slo el gnero datura "yerba del diablo" o toloache ofrece un riesgo tan altamente fisiolgico como la sophora secundiflora. Claramente, los beneficios individuales, sociales y sobrenaturales atribuidos a la droga deben haber sobrepasado a sus desventajas.

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ALUCINÓGENOS Y CHAMANISMO

Harner obtuvo su doctorado en la Universidad de California-Berkeley. Gracias Michael Harner por este legado. Puede coexistir con las religiones establecidas en muchas culturas. Esto es muy importante, porque el chamanismo no es un sistema de fe. Los chamanes hablan con las plantas y los animales; con toda la naturaleza. Lo hacen en un estado alterado de conciencia. Los chamanes han hecho esto desde tiempos ancestrales.

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Alucinógenos y Chamanismo

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